Relax

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lunes, 11 de enero de 2010

El Fanatismo

Dice un antiguo cuento de la India:
"He aquí una rana que había vivido siempre en un pequeño pozo, donde había nacido y habría de morir.
Un día paso por allí otra rana, la cual habia vivido toda su vida en el mar. En un despiste tropezó y cayó en el pozo.
-¿De dónde vienes?
-Del mar
-¿Es muy grante del mar?
-Sí, el mar es inmenso, gigantesco.
La rana del pozo se quedó unos momentos muy pensativa y luego preguntó:
-¿Es el mar tan grande como mi pozo?
-¡Cómo puedes comparar tu pozo con el mar! Te digo que el mar es extraordinariamente grande, inmenso, gigantesco.
Pero la rana del pozo, fuera de sí por la ira, dijo:
-Mentira, no puede haber nada más grande que mi pozo; ¡nada! ¡Eres una mentirosa y ahora mismo te echaré de aquí!"

La falta de conocimiento y de consciencia de nuestra limitaciones, en muchas ocasiones nos lleva a defender situaciones insostenibles. El aferrarse a los conocimientos que poseemos y no aceptar que haya nada más allá de nuestro "entorno" nos convierte, de alguna manera, en fanaticos de nosotros mismos y nuestra ideas. Es una estrechez de miras que nos límita enormemente y nos traera no pocos problemas y conflictos con nuestros semajantes.
La humildad en el conocimiento es sin lugar a duda una de las cualidades que siempre deberemos tener presente.

viernes, 8 de enero de 2010

CADA DIA...


CADA DIA...

"Cuando despunta el alba, cada día, nos disponemos a iniciar una aventura sin igual que se llama vivir. De nosotros depende que cada jornada tenga un encanto diferente o un desafío distinto. Somos también nosotros los artífices de que los lunes no sean una copia de los miércoles o de los domingos. Ni el mes de enero igual que el de mayo o noviembre.
Cada día es diferente por sí mismo si logramos incorporar la manera de pensar que nos ponga como meta la excelencia. Es con esa línea de acción con la que lograremos expresar lo mejor de nuestro ser" (El Lado Profundo de la Vida. Walter Dresel)

La aventura de la vida se disfrunta con cada amanecer. En la sociedad neurotica que vivimos en muchas ocasiones nos olvidamos de nosotros mismos, de nuestro desarrollo interior, en definitiva de valorar lo que somos, donde estamos y nuestros objetivos.
La meditación es una herramienta muy útil para aprender a situarnos frente a esta problematica situación social. Es básico parar, parar y meditar sobre nosotros mismos y nuestra situación, lo cual se debe de hacer desde una posición neutra, sin valorarnos ni ser nuestros jueces, solo para ser conscientes de nuestros aciertos y nuestros errores, con un unico fin: mejorar. Mejorar como personas, como padres, como esposos, como vecinos, como compañeros...
No caigamos en la rutina... No hay nada más triste que preguntar a alguién sobre sus ilusiones, sus objetivos, sus metas y que no sepa que contestar. En esta situación hay mucha más gente de lo que pensamos. No tenemos tiempo para pensar en ello, solo vemos los inmediato, la próxima factura, la compra, el viaje, ... Nos olvidamos de algo fundamental: nuestro ser.

lunes, 4 de enero de 2010

Los Errores


Los Errores


Muchos son los obstáculos a los que nos tenemos que enfrentar diariamente en pos de conseguir nuestros objetivos, ya sean laborales, personales, sociales...
El tener que enfrentarnos a continuas situaciones hace que en muchas ocasiones tengamos que tomar decisiones, y de esas decisiones, por desgracia, habitualmente surge el error.
Todos cometemos errores a lo largo de nuestra vidas. Son muchas las decisiones y los hechos que nos gustaría cambiar, si pudiéramos. Unas veces por ignorancia, otras veces por orgullo, o simplemente por desatención llevamos a cabo actos que nos suponen un perjuicio directo a nosotros mismos y en demasiadas ocasiones a quienes nos rodean.
Los errores no son otra cosa que lecciones de las cuales debemos tratar de sacar enseñanza. No es que yo preconice el aprendizaje a través del error, pero dado que este es totalmente inevitable, ¿que mejor que intentar extraer lo positivo que se pueda encontrar en ese lance?
En ocasiones los errores se acumulan en nuestra mente, en nuestro subconsciente, siendo una losa que dificilmente os deja progresar, son obstáculos insalvables en nuestro viaje. Esa especie de "remordimiento de conciencia" puede llegar a durar años, y de alguna manera nos limita y condiciona las nuevas decisiones que tenemos que tomar.
Veamos como un error que puede llevarnos a quedar enterrados en la frustración, si se gestiona correctamente puede ser el mejor de nuestros soportes.

En un pequeño pueblecito de las afueras de la capital, había un labriego que cultivaba un pequeño huerto. Para sus tareas diarias se servía de un viejo burro, cojo y con poca vista, pero que era un compañero inseparable para el hombre. Una mañana el burro se soltó de sus ataduras y yendo en busca de alimento cayó en un pozo que había junto a la linde del huerto. El dueño al oír las quejas del animal acudió en su ayuda. Primero intento sacarlo tirando de las correas, después mediante maderas y ramas, finalmente empujándolo... pero todo era inútil, pues el burro estaba encajado y no alcanzaba a llegar al borde del pozo. Viendo la critica situación y que el animal estaba sufriendo, con lágrimas en los ojos decidió sacrificarlo para evitarle mayor agonía. Se dirigió al pueblo y explico la situación a dos familiares, los cuales se mostraron conformes con lo que el labriego había decidido. Se dirigieron al pozo con azadas y palas, con el fin de lanzar tierra sobre el animal y que quedara allí enterrado. El animal al sentir como las piedras y tierra golpeaban su lomo empezó a lamentarse por el dolor que le causaban los impactos, no dejando de sacudirse en su intento por librarse de su situación. Poco a poco, la tierra y piedras iban deslizándose sobre el lomo del animal y cayendo la lecho del pozo de forma que este fue cegándose, y al patalear el animal iba ganando altura. Los hombres, al poco rato se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo y amenazaron a lanzar tierra con mayor energía sobre el animal. Pasado unos momentos este consiguió llegar al borde y salir de su encierro. Gracias a haberse sobrepuesto a la dificultades y sus ganas de vivir había salvado una situación aparentemente imposible.

Tal como se marca en esta historia, si conseguimos ver los errores y obstáculos que nos encontremos en la vida como algo sobre lo que crecer, tendremos muchas más posibilidades de salir victoriosos en nuestros objetivos. Sin por contra, cada piedra que nos cae, cada obstáculo que nos surge en el camino... los vemos como algo definitivo e insalvable, jamás conseguiremos una realización pleno ni la consecución de muchos de nuestros propósitos.