Un hombre estaba remando en su bote corriente arriba durante una mañana muy brumosa.
De repente vio que otro bote venía corriente abajo, sin intentar evitarle. Avanzaba directamente hacia él, que gritaba:
- Cuidado! Cuidado!
Pero el bote le dio de pleno y casi le hizo naufragar.
El hombre estaba muy enfadado y empezó a gritar a la otra persona
para que se enterara de lo que pensaba de ella. Pero cuando observó el
bote más de cerca, se dio cuenta que estaba vacío.
El maestro Budista se acercó a su alumno y le dijo:
Mientras creías luchar una batalla yo observaba como creabas las
condiciones para cada uno de tus triunfos y fracasos, pensabas que
fueron sucesos al azar… los disfrutaste y los sufriste como tal.
Conocí tus fortalezas e inseguridades, tu dualidad, la que crees que se maneja incontrolablemente en tu ser.
Pero fuiste todo el tiempo tú quien pudo decidir entre abandonar e intentar…
Verás la vida es este extraño suceso de muchos actores sin libreto,
de muchos dueños de emociones, algunos ignoran que pueden llegar a
controlarlas pero aquellos que aprenden a hacerlo manejan los
escenarios, cambian su historia a voluntad.
Mientras el maestro estaba dando clase a sus alumnos, salió una mancha negra de tinta en la hoja de papel blanca en que estaba escribiendo.
Preguntó a sus alumnos:
- ¿Qué veis?
Y todos a la vez respondieron:
- Una mancha negra
El maestro respondió:
- Todos os habéis fijado en la mancha negra.
- En cambio, nadie ha visto el resto de hoja blanca, que es mucho más extensa.